PECAR NUNCA DEBIO SENTIRSE TAN BIEN.
Perdoname, Padre…
Porque no solo robe a la iglesia –
robe su control.
Robe cinco mil dolares.
Ahora tres hombres de Dios quieren castigarme por ello.
Padre Adrian Cross:
frio, controlado… el que me hace suplicar.
Diacono Marcus Reyes:
lleno de tatuajes, pecado y manos de las que no puedo escapar.
Hermano Elijah:
sonrisa dulce… promesas sucias.
Se suponia que debian salvarme.
En cambio?
Me reclamaron.
De rodillas.
En el confesionario.
En todos los lugares donde no deberia desearlos.

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