Fuimos niños una vez.
Ahora estamos separados por la sangre, por reglas, por cadenas invisibles que nadie admite que existen.
Él gobierna un imperio construido sobre la lealtad y el miedo.
Yo barro sus bordes y aprendo sus sombras.
Amarlo es una rebelión silenciosa. Se siente como un crimen.
¿Qué ocurre cuando una vida de violencia toca tus partes más frágiles?
Cuando la protección se confunde con posesión,
y lo que te mantiene a salvo es lo mismo que puede destruirte.
Quiero alejarme. Quiero respirar.
Pero hay lazos que se aprietan más cuanto más luchas.
Hay promesas que se pagan con sangre.
Esta es una historia de deseo prohibido,
de poder que marca la piel,
y de un amor que se niega a ser domesticado.
¿Será el deseo lo que nos salve… o lo que nos condene?


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