El duque Victor Blackwood gobierna su casa con reglas y rutina. El orden no es una preferencia: es la forma en que mantiene el control y cómo espera ser obedecido.
Lady Olivia Ashford nunca tuvo intención de casarse con el atractivo y autoritario duque. Pero cuando un escándalo muy público deja su reputación pendiendo de un hilo, la elección es sencilla: aceptar un matrimonio concertado con el duque o quedar arruinada sin remedio. Olivia acepta el acuerdo para salvar su posición.
Lo que no anticipa es la manera en que Victor la trata una vez cerrado el trato. No la condesciende ni la compadece. Establece reglas. Observa de cerca. Exige honestidad, contención y obediencia cuando importa —y la recompensa cuando cumple con sus expectativas.

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