Ella fue el único error que nunca conseguí olvidar… y el único que estoy dispuesto a repetir.
Un romance de segundas oportunidades, venganza y un matrimonio por contrato.
Años atrás, la perdí.
No porque dejara de amarla, sino porque se marchó sin mirar atrás, llevándose consigo todo aquello que yo aún no sabía nombrar: amor, deseo y una herida que jamás terminó de cerrar.
Fue la única mujer capaz de romperme. El placer que se convirtió en adicción. La adicción que se transformó en ausencia. Y la ausencia que me convirtió en el hombre que soy hoy.

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