Para su padre, Samantha solo era una moneda de cambio.
Intentó casarla con uno de sus socios, pero al ser rechazada se la entregó al “León”, un tipo huraño, amargado y prepotente, dueño de una fortuna incalculable.
Ella quiso utilizar a ese poderoso hombre para cobrar venganza por todas las humillaciones recibidas, sin imaginar que él tenía un plan parecido, que además, la incluía.

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