class="

domingo, 8 de marzo de 2026

Group therapy - B.B. Easton

 




Estoy a puntito de convertirme por fin en una psicóloga titulada. ¿Doctorado? Listo. ¿Puesto de posdoctorado prestigioso, proporcionando terapia a millonarios consentidos y celebridades de segunda categoría cuyos lattes de especias de calabaza cuestan más que mis Converse y sirven como excelentes proyectiles durante sus rabietas dignas de reality show? Listo. ¿Carta de recomendación de mi supervisora que parece un velociraptor?
Eso va a necesitar un milagro. No solo porque mi jefa dice que tengo que curar el bloqueo de escritor de nuestro cliente más preciado a tiempo para que cumpla su fecha límite imposible, sino también porque ese cliente resulta ser…
Thomas Maldito O’Reardon.
Sí, ese Thomas O'Reardon. El autor bestseller perversamente brillante, dolorosamente hermoso y devastadoramente británico cuyos thrillers psicológicos llenan mi estantería en casa y cuyo rostro puede que imagine o no mientras… ya me entiendes. Sentarme en un espacio cerrado con él; inhalar el aroma fresco y limpio de su colonia; mirar fijamente sus ojos azules y melancólicos mientras trato de recordar asentir y escuchar y dar sugerencias que no impliquen quitarnos la ropa… es una tortura.
Así que, cuando Thomas me invita casualmente a salir al final de una sesión de terapia, me veo obligada a tomar una decisión imposible: decir que sí y arriesgarme a perder el trabajo de mis sueños, o decir que no y arriesgarme a perder al hombre de mis sueños. En pánico, suelto una tercera opción, la única solución que se me ocurre que me permita ver a este hombre después del horario laboral sin que se considere una violación ética que termine con mi carrera: terapia de grupo.
¿El único problema? Nunca he hecho terapia de grupo en realidad. Y problema secundario: mis otros clientes son… todo un reto. ¿Pero qué es lo peor que podría pasar? Quiero decir, no es como si fuera a perder todo el control del grupo y dejarlo convertirse en un club de pelea caótico, sediento de sangre y sin camisetas.
¿Verdad?


No hay comentarios.:

Publicar un comentario