Nuria ya no está para cuentos ni para promesas vacías. Quiere estabilidad, hechos y alguien que no juegue con su tiempo.
Mario es puro desorden, sarcasmo y carisma. Siempre va un paso por delante… o un paso por detrás, según el día. Con él nada es sencillo, pero tampoco aburrido.
Entre pullas, decisiones importantes, una familia que opina de todo y un futuro que no admite medias tintas, Nuria tendrá que decidir si lo que tienen es solo química… o algo capaz de sostenerse cuando la vida se pone seria.
Porque reírse juntos es fácil. Lo complicado es demostrar que vas en serio.

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