Amar también es atreverse a pulsar «continuar».
Ellie siempre fue la chica que no encajaba. Demasiado friki, demasiado auténtica, demasiado ella. En el instituto se convirtió en el blanco perfecto de una apuesta cruel: el chico más popular debía enamorarla… para después destrozarla. Y lo consiguió. O eso creyó él.
Diez años después, Ellie ha convertido aquella herida en su mayor fortaleza. Es desarrolladora de videojuegos y ha creado El juego del amor , una historia interactiva donde los errores pueden corregirse y las decisiones cambian el final.

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