Le envié un mensaje erótico a mi jefe por error.
Un multimillonario. Un maduro atractivo y obsesionado con el control.
El último hombre que debería haber visto esa foto.
Esperaba que me despidiera.
En cambio, me respondió:
–Si vas a suplicar, pequeña… hazlo como es debido.
Un error se convirtió en mensajes de alto voltaje.
Noches hasta tarde. Puertas cerradas. Sus reglas.
En el trabajo, apenas me mira.
¿En privado?
Es dueño de cada centímetro de mí.
Pero alguien nos observa.
Amenazando. Esperando a que cometamos un desliz.
Y estoy ocultando algo que podría destruirnos a ambos.
Porque ahora llevo dentro su mayor error.
Y cuando se entere…
Su voz se vuelve mortalmente tranquila...
–No vas a huir de mí, Lila. No llevando a mi hijo en tu vientre.
.png)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario